C110- ¡SANGRE VASILAKIS!
Cuando Camille despertó, lo primero que sintió fue dolor en sus muñecas. Tenía la cabeza pesada, la visión borrosa y descubrió que estaba atada a una silla; las cuerdas apretaban sus brazos y tobillos.
―¿Dónde estoy…? ―murmuró con la garganta seca.
El cuarto era pequeño, con paredes desconchadas y un olor a humedad y cigarrillo rancio. El pánico la atravesó como una descarga eléctrica. Intentó moverse, pero las ataduras no cedieron.
Su respiración se aceleró, igual que