50. ¿De qué manera se destruye?
Angelina tiene que alzar la mano, cerrar los ojos y fruncir el ceño hasta que no puede más en señal de confusión.
¿Qué acaba de escuchar?
Pero es Vittoria quien, con sus cejas perfectamente alineadas, las alza y se echa a reír otra vez.
—¡Vaya! La belleza de las De Santis ha cautivado a un centenar, pero jamás podría decir que no. Sus mujeres son hermosas —expresa Vittoria de forma sincera y coloca la mano en el hombro de Vicente—, felicidades.
Pero Angelina ya ha abierto los ojos encontrándos