A la semana siguiente estabamos los dos solos en casa, tumbados en la alfombra viendo la tele esperando a que nos trajeran la comida que Roy pidió por teléfono. Escuche como una melodía, levantandose él para coger de mi bolso mi teléfono, dandomelo después en la mano.
— ¿Digame? — pregunte
— Hola Vanesa hija ¿como estais?¿y el embarazo de mi niña, lo llevas bien? – preguntó mi madre
— Hola mama, todo esta bien, queda poco para que el médico me diga si es niño o niña, pero por ahora estamos muy