No sé qué encontrare en este lugar. Pero de algo estoy segura.
Si son como Renzo no tendré una estadía agradable.
Ahora es que empiezo a sentir la presión y una parte de mi quiere correr, desaparecer.
«Es un poco tarde para eso.»
Mi subconsciente asoma su fea cara.
«Lo hacemos por Leila. »
Suspiro y continuo.
Los nervios me están comiendo viva mientras entramos a la casa donde esperan a Renzo.
La mano de este, me da un ligero apretón.
Miro su rostro y una máscara de serenidad cubre la misma.
De