Corriendo detrás de él durante más de cinco calles, Edmundo por fin atrapó a Diego. El hombre actuaba sin pensar. Todas esas cosas que pasaban en su vida lo estaban volviendo loco. Cuando Cameron había dicho que iba a convertirse en su karma, no hablaba por hablar.
—Espera... Diego... ¡Espera!— Edmundo lo detuvo. Su pecho subiendo y bajando mostraba lo mucho que había corrido.
—No puedo dejar que esto pase.
—Te estás comportando como un salvaje. No sabes lo que está mal y lo que está bien aho