Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de monitoreo dimensional vibraba con una frecuencia que Alexei Konstantin había aprendido a temer durante los últimos veinte años. No era el zumbido constante de los equipos funcionando a plena capacidad, ni el siseo ocasional de los sistemas de refrigeración luchando contra el calor generado por procesadores que nunca descansaban. Era algo más primitivo, más visceral: el sonido que hacían las máquinas cuando detectaban algo que







