Mundo ficciónIniciar sesiónLa instalación subterránea había adoptado un ritmo que Gabriel reconocía de campañas militares prolongadas: ese pulso constante de actividad que nunca cesaba del todo, donde los turnos se difuminaban en una continuidad artificial marcada solo por los cambios de personal y el parpadeo de las pantallas que nunca se apagaban. Caminaba por el corredor principal con Mei a su lado, ambos sosteniendo tabletas que mostraban flujos de datos actualizados cada tres seg







