Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio que siguió al tercer disparo era más pesado que el aire viciado del complejo. Mei mantenía la espalda pegada contra la pared metálica, sintiendo cada latido de su corazón como un tambor de guerra en su pecho. A tres metros de distancia, Tamara había encontrado refugio detrás de un panel de control oxidado, su arma apuntando hacia la oscuridad del pasillo principal.
—No nos está disparando para matarnos —susurró Tamara, su voz apenas audible por encima del zumbido de los sis







