Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj holográfico en el bunker de Ginebra marcaba setenta y dos horas hasta el bombardeo. Tamara observaba los números descender mientras el peso de tres mundos se asentaba sobre sus hombros. A su alrededor, la sala de operaciones vibraba con una energía que oscilaba entre la desesperación y algo que casi podría confundirse con esperanza.
Ares ocupaba el centro del círculo de comando como si hubiera nacido para ello. Porque, en cierto sentid







