— Señor Davenport, su abuela ha llegado — Una de las mucamas intervino aquella conversación y la pregunta de Christopher no obtendrá aún contestación.
— Ya bajamos — Responde el hombre mientras Eda se dispone a bajar, por detrás de ella Christopher aunque Eda no le presto atención.
La llegada de la abuela Margaret fue tan intempestiva como siempre, precedida por el sonido de su bastón golpeando suavemente el suelo y su voz cálida saludando con entusiasmo:
—¡Christopher, querida Eda! ¿Es que ya