Una y otra vez se escuchaban aquellas palabras de parte de aquel anciano, aquel anciano que aparentaba ser su abuelo, el cual se había escondido cuando la ira del rey Sebastián había iniciado, todo se repetía en su cabeza, mientras aquel hombre solo la observaba sin ninguna expresión, aquello no podía ser verdad, no, no podía ser verdad, él no podía hacer semejante barbaridad, ella temía por todo, ella estaba hecha un mar de nervios, la chica cayó desplomada en el suelo mientras sollozaba con d