Aquello ojos dorados la observaban con una ira notable, y un desdén en el que al verse reflejado solo podías sentirte inferior, Luna llena de temor se levantó de inmediato de aquella banca en donde el rey la había dejado solo hacía unos minutos, rogando que su padre no le hiciese daño, no entendía por qué este hablaba con tanta hostilidad hacia ella, aunque este solía ser agresivo de por sí, pero ahora había algo más y ella no lograba recordarlo.
—Padre…—este la observo con enojo y se acercó a