Capítulo treinta y cuatro
Ira, disculpas y problemas
*Stella Di Lauro*
Doy vueltas en la cama hasta que me doy por vencida. Por más que lo intente, soy consciente de que no volveré a conciliar el sueño. Estoy agotada, pero mi cuerpo se ha adaptado a la rutina de las últimas semanas y despierta a las cinco y media de la mañana como si fuese un reloj con alarma automática.
Dejo escapar un fuerte resoplido antes de levantarme en cámara lenta e ir al armario por unos pantalones cortos y una suda