Capítulo diecinueve: Tocar el cielo
*Cassandra Reid*
El auto aparca frente a la fuente de la fachada y me exaspera el ridículo protocolo de seguridad de los gorilas para poder salir.
Al terminar la letanía, subo los escalones de dos en dos y entro a la casa como vendaval.
— Buenas tardes, señora Di Lauro —el mayordomo me sigue el paso—. ¿Cómo...?
— ¿Dónde está mi marido? —lo corto al instante.
— El señor aun no llega. ¿Quiere que...?
— Cuando llegue dile que me busque en la bibliotec