Capítulo cincuenta y nueve
Somos uno
*Stella Di Lauro*
Trato con todas mis fuerzas de seguir las instrucciones del equipo, pero me resulta imposible deshacerme de mi rigidez y de los temblores involuntarios. Sobre todo cuando tienes un compañero con mala cara y negado a cooperar.
—¡Corten, corten! —el director exclama exasperado antes de acercarse a nosotros—. A ver, chicos, ¿no se supone que sois novios?
—No lo sé —la boca se me queda abierta de par en par al escucharle—, a mí las relaciones