Capítulo cincuenta y ocho
Una locura y un soborno
*Cassandra Di Lauro*
Mi mejor amiga comienza a dar órdenes como militar y lo que me resulta imposible de creer es que hasta Fede le obedezca divertido.
—Vosotros dos tenéis que convencer al play boy reformado —indica a mi hijo y a Kristine.
—¿Y quién convence a la fiera de mi hermana? —cuestiona él—. Porque te aseguro que se va a negar en rotundo.
—De eso nos encargamos tu madre y yo —responde la modelo—. Ahora id a incorporaros a la plática