Capítulo 52 — PARTE DOS.
Gisel la alcanzó entonces, jalándola hacia un abrazo que Sofía no había esperado. Fue el primer gesto afectivo real que su hermana había mostrado en semanas, y Sofía se rompió completamente, sollozando contra el hombro de Gisel mientras todos los meses de secretos y miedo finalmente salían.
—Shh —susurró Gisel, sosteniendo a su hermana menor—. Está bien. Está bien, Sofía.
—¿No estás... no estás decepcionada? —sollozó Sofía—. ¿No estás disgustada?
Gisel se separó lo suficiente para mirar a Sofía