POV BRUNO
La nieve cubría el tejado de la mansión como una manta tranquila, engañosa, que ocultaba el caos que bullía en mi interior. El motor del coche se detuvo con un rugido final, y el sonido del crujir de la grava bajo nuestros pies fue lo único que se oyó en ese frío que penetraba hasta los huesos, como si el invierno mismo quisiera congelar mi alma. Abrí la puerta trasera con manos temblorosas —manos que habían matado sin parpadear, pero que ahora apenas podían sostener el peso de mi mie