CAPITULO 25.
POV ÁNGELA
El amanecer llegó gris y en silencio, como si el cielo mismo contuviera el aliento antes de la tormenta que se avecinaba. Un viento helado azotaba las ventanas con furia, colándose por las rendijas como dedos espectrales que intentaban alcanzarme, recordándome que el mundo exterior seguía siendo un enemigo implacable. Me desperté con un nudo en el estómago que no era solo náuseas matutinas; era el peso aplastante de la elección que debía afrontar hoy, una decisión tan crucial como cu