Detenerse ya no era opción, había llevado al límite a una chica que siempre se había mantenido con sus sentimientos a raya, y el, como un demonio llego para corromperla, la tenía dominada con sus besos y sus caricias, el alcohol que habían ingerido minutos atrás, no ayudaba a la cordura de ambos, estaban literalmente sumergido en las mieles del placer y la lujuria.
Ataca su cuello con dulces besos que ponen a gemir a la mrjor amiga de su novia, que no puede ocultar las ganas y el deseo que su