Dice esto dándole la espalda, no es capaz de verle a los ojos, se siente apenada avergonzada por lo que pudo descubrir en su diario.
─Perdoname Anya, solo que la curiosidad me gano.
El acaricia su brazo, y ella se aferra a su diario, su toque la pone mal, más nerviosa de lo que esta.
─¿Que tanto leíste? Avergonzada le pregunta ya que es algo privado, algo que lleva guardando desde hace mucho tiempo.
─Mucho
─Que vergüenza dios.
Trata de irse pero él no la deja, atrapa su cintura y la pega a