Capítulo 2

La boda se celebró el viernes y durante todo el fin de semana, los recién casados no tuvieron contacto alguno, sobre todo porque Emiliano no volvió a aparecer en la casa donde estaba alojada su esposa.

Él continuó su vida como la ha llevado hasta el presente entre amigos y mujeres cuando no estaba en su oficina y ella tomó la determinación de ignorarlo por completo, incluso en la empresa donde comenzaría a trabajar a partir del lunes.

Se levantó muy temprano y se preparó calmadamente, seleccionó muy bien los trajes que usaría durante la semana, por lo que su arreglo personal resultó impecable, era una mujer muy hermosa y lo sabía. Bajó a la cocina por una taza de café y se encontró a su suegro desayunando.

            –Buenos días señor Riva.

            –Buenos días Elizabeth, ¿ya lista para tu primer día de trabajo?

            –Así es, muchas gracias por esta oportunidad laboral, la aprecio mucho.

            –Gracias a ti por aceptar, leí sobre tus logros académicos y sé que serás un aporte muy valioso para el director Conti él es el CFO de la corporación y está esperándote ansioso.

            –Le confieso que estoy un poco nerviosa, pero saldré adelante.

            –Lo sé, Elizabeth sabes que mi hijo, tu esposo, es el CEO de la corporación, gracias a él estamos en excelente posición, lo que quiero decirte realmente es que es muy posible que te lo topes en el edificio, él exigió que no se divulgara lo de su matrimonio, me apena decirlo, pero te ruego que no le comentes a nadie sobre su relación.

            –Señor Riva, mi matrimonio no es algo que quiera comentar, no nos engañemos, yo accedí por la situación económica de mis padres y le agradezco mucho a usted su trato amable, mi esposo no se ha preocupado ni siquiera por conocerme y obtendrá el mismo trato indiferente de mi parte. El tiempo que dure este “matrimonio”, me limitaré a cumplir con mi papel de esposa oculta y nada más.

            –Lamento mucho el comportamiento de mi hijo y espero que cuando se dé cuenta de lo maravillosa que eres, no sea demasiado tarde para él.

            –Debo irme, no quiero llegar tarde en mi primer día.

            –Tienes un vehículo a tu disposición y chofer si así lo quieres.

            –No, llamaría mucho la atención con un chofer, el automóvil sí lo acepto, muchas gracias.

***

Elizabeth llegó a la empresa, se anunció en recepción y fue conducida hasta la oficina del CFO Augusto Conti, bajo la mirada de los trabajadores que estaban en esos momentos llegando al edificio, de los cuales llamó la atención por su belleza, además de su porte elegante y distinguido.

            –Buenos días señor Conti, un placer conocerlo.

            –El placer es mío señorita Mancini, tome asiento por favor. Le preparé su descripción de cargo, solo debe presentarse en las oficinas de Recursos Humanos para completar unos formularios rutinarios, eso lo puede hacer después de que se instale en su oficina, la cual ya está acondicionada para usted.

            –Muchas gracias, realmente estoy ansiosa por comenzar a demostrarle mis capacidades.

            –Puedo preguntarle… ¿de dónde conoce al señor Riva?

            –Él es un viejo amigo de mi padre, se reencontraron hace poco y al hablar de mí, surgió la idea de que podría trabajar aquí y bueno…, eso es todo.

            –Suerte para mí por ese reencuentro, ya que necesitaba urgentemente alguien lo suficientemente preparado para asistirme, esta empresa ha crecido mucho y es agobiante para mi tanta responsabilidad.

            –Entiendo, puede contar conmigo, solo dígame por dónde empiezo.

El CFO feliz por la disposición de Elizabeth, de una vez comenzó a delegarle tareas, seguidamente la llevó hasta su oficina y le presentó a la que sería su secretaria y que lamentablemente la miró con desdén desde el instante en que la tuvo frente a ella.

***

            –Buenos días jefe malvado –saludó Stéfano el mejor amigo de Emiliano.

            –Y yo, ¿por qué soy un jefe malvado?

            –Porque entró una nueva empleada preciosa, según los comentarios, y la enviaste al piso de finanzas y no al de legal.

            –¿Cuál nueva empleada?, no tengo idea de quién hablas.

            –Esta mañana la recepción estaba conmocionada por una mujer muy hermosa, elegante y distinguida que llegó preguntando por la oficina de Conti, indicó que venía a trabajar con él.

            –Pues no sabía, ¿seguro que causó esa impresión?

            –Baja a la cafetería para que oigas los rumores.

            –Haré algo mejor, voy a la oficina de Conti.

            –Yo voy contigo y recuerda que yo supe primero sobre la chica nueva.

Emiliano y Stefano llegaron al piso de finanzas y las secretarias contuvieron la respiración al ver pasar a ese par de ejemplos de belleza masculina, Emiliano con su cabello marrón claro perfectamente cortado y peinado, ojos traviesos y marrones, nariz perfilada, labios medianos siempre sonriendo con picardía, todo su esbelto y trabajado cuerpo vestido con un traje hecho a su medida y que lo hacía lucir como un apetitoso pastel ambulante.

Stefano poseía una negra melena rizada y unos profundos ojos azules que hacían suspirar a más de una fémina a medida que avanzaba al lado del CEO de la empresa. Ambos llegaron hasta la oficina de Conti, quien se asombró al verlos allí.

            –Buenos días caballeros, ¿teníamos algún pendiente que olvidé? –preguntó Conti.

            –No Conti, no olvidaste nada, pero Stéfano me informó que llegó una empleada nueva a finanzas y me picó la curiosidad porque no sabía que estábamos contratando personal nuevo.

            –Bueno Emiliano, es un poco extraño porque la recomendación para su contratación vino directamente de su padre, la joven tiene una impresionante hoja de vida y realmente, yo necesitaba una asistente bien preparada, me disculpo si usted no tenía conocimiento al respecto.

Cuando Emiliano escuchó sobre la recomendación de su padre, recordó que le había dicho que su esposa trabajaría en la empresa, ¿sería la misma chica de la que hablaba Stefano?

            –¿Dónde está esa chica?

            –Fue a Recursos Humanos para llenar los formularios pertinentes, pero aquí tengo su hoja de vida –indicó extendiendo una carpeta.

Emiliano la tomó y leyó el nombre Elizabeth Mancini, sí se trataba de su esposa, al menos el nombre sí lo recordaba, se quedó observando la fotografía y tragó grueso, verdaderamente era una mujer muy hermosa.

            –¿Ves?, te dije que era hermosa, mira esos ojos, esa nariz, esa boquita…

            –Stéfano, vas a ir preso por acoso.

            –Te lo estoy diciendo a ti no a ella. Quiero conocerla.

            –Cálmate y vamos a trabajar, tenemos muchos pendientes.

Emiliano sacó de allí a su amigo, no le había contado a Stéfano de su matrimonio porque era el rey de las indiscreciones, pero tampoco permitiría que se entusiasmara con ella, además ahora él tenía curiosidad por conocer a su esposa, buscaría la forma de hacer que ella fuera a su oficina.

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