Sus ojos azules eran el espejo de mi alma. Me recordaron un momento que tuvo lugar hace casi dos años. En un callejón oscuro, rodeado de amigos, una hermandad tan estrecha que mataríamos y moriríamos el uno por el otro.
El déjà vu puede ser algo cruel.
Varousse chasqueó la lengua detrás de mí. —Ah, Alessio, ¿cómo te sientes? ¿Traicionado por tu propio hermano?—
Alessio no me quitaba los ojos de encima ni a mí ni a mi arma. Y yo no le di oportunidad de responder.
Me vi obligado a elegir.
Ellos v