La noche con Emma y el caos de la mañana.
Esa noche, Noah pasó al cuidado de Emma, no podía creer que aquella mujer aun así, con su rostro hinchado por el golpe, se viera tan hermosa, él no pudo dormir ni un poco, por el miedo de que sucediera lo que el médico había indicado, que si la nariz continuaba sangrando, ella podría ahogarse.
En la madrugada, a eso de las tres treinta Noah se recostó un poco, ya el sueño lo estaba venciendo, había apagado su teléfono móvil para no despertar a Enna en caso de que a alguien se le ocurriera llama