— Al final me cambiaste por Fabio, ¿esta es tu manera de castigarme? – le reclamó Stefano falsamente.
Ni él mismo se creía su ceño fruncido.
— ¿Venirse ahora como lo hiciste es un castigo? – Carlotta alzó una ceja y Fabio aguantó la risa cerca.
— Además, dije tu nombre esposo, solo me confundí de hermano, perdóname, fueron los ojos azules, los que jugaron con mi mente.
Carlotta le sonrió dulcemente.
Iba a soltarle un sarcasmo sobre Valentina, pero traerla a colación, solo le daría mayor import