Un tiempo atrás, en el despacho…
Valentina sintió unos pasos acercándose y tosió con más fuerzas, al punto de que ya le dolía la garganta.
— ¿Vale, estás bien?
Entró Beatrice cerrando la puerta de la oficina, detrás de ella.
— Ah, ¿por qué estás aquí?, ¿dónde está Stefano? – le preguntó en malas formas y sin nada de falta de aire.
Beatrice enseguida caminó hacia ella, tomándola por los hombros y bajando la cabeza para hablarle al oído.
— No seas idiota, que no sabemos si el Duque tiene cá