No podía creerme lo que le estaba escuchando decir a Adrian de nuestro bebe, pero tampoco estaba dispuesta a que una mujer que odiaba a los niños y un hombre que no sabía defender a su propia hija de los malos tratos de su prometida criara a mi hijo. Me acerque a la puerta del dormitorio para marcharme cogiéndome la pequeña Silvia mi cuello con sus brazos para que la cogiera Nos fuimos las dos hacia el dormitorio de la pequeña, busque ropa que ponerme para poder salir al salón ya que mi niña q