Esa noche, Adrian me hizo suya dos veces más a la fuerza, quedando sin fuerzas sintiendo solamente unas grandes nauseas ya que no fui suya de una manera tranquila si no que parecía que ya no nos íbamos a ver nunca más, doliendo todo mi cuerpo cuando terminó todo. Al día siguiente cuando me desperté lo pude ver con un codo apoyado a la almohada mirandome mientras me sonreia
—- ¿Por qué lo de anoche? ¿por qué te compras así conmigo? dejame ir puedes tener a la mujer que desees — le dije
— Te dese