73. NO SOY SOLO LA DAMA DE COMPAÑÍA DEL CEO RUSO.
POV Emilia.
—Emi, debes ser fuerte… —su voz tiembla, rota, aunque intenta sonar firme—. Ahora es cuando debes mostrar de qué estás hecha…
Sus palabras me atraviesan como un puñal. Mi pecho se contrae, mi garganta arde. La parte más frágil de mí quiere derrumbarse, gritar, llorar, pero otra, escondida y feroz, comienza a despertar, rugiendo bajo la piel.
—Díganme… ¿dónde está Alec? ¿Por qué no viene con ustedes? —mi voz suena quebrada, pero cada palabra me quema en la boca.
Leandro baja la mirad