17. Una ilusión.
POV. EMILIA
—Señora, lo siento… nosotros vamos de bajada, y a la señora Romina Laverde no le gusta compartir su espacio con nadie —dice el conductor, colocándose frente a mí y cubriéndome.
—Pero yo necesito... —intenta objetar Chantall, pero él presiona el botón. Las puertas se cierran antes de que ella pueda decir algo más.
"¡Dios, qué cerca estuve!" Siento cómo mi respiración se alivia poco a poco y mi corazón empieza a recobrar su ritmo.
"Diosito, te juro que te haré un altar. Uno grande, co