XXI.
HUXLEY.
Abrazo más a mí chocolatina y meto brevemente mi cabeza en el hueco de su cuello para aspirar su aroma aprovechando que está dormida en mi pecho.
Me encanta esto.
Se mueve un poco, pero se despierta, así que sigo aprovechando eso para tenerla más tiempo pegada a mi mientras conduzco el auto con la otra mano.
Sí, estoy conduciendo y abrazando a mi chocolatina al mismo tiempo, y no, no me molesta para nada, de hecho, me gusta estar así. Además, el conducir con una sola mano y con alguien