130- La boda.
La mujer reía de manera picara.
Ella la bailaba y se tocaba, al punto que se masturbó frente a él de la manera más excitante que se le pudo ocurrir.
Ya con esto Sebástian se había excitado, pero no estaba dispuesto a ceder.
Ella se acercó y en un movimiento rápido amarró sus piernas al sofá, ahora si tenía a aquel hombre completamente inmóvil.
Ella le besaba su cuello, mordía el lóbulo de su oreja, intentaba besarlo, pero en un movimiento, Sebástian quitaba su rostro.
Le fue soltando poco a poc