Capitulo 25. La mascara del Silencio
El eco de los pasos se perdía entre las columnas de piedra.
La biblioteca privada de Gabriel Belmont en Lucerna era una de las más antiguas y protegidas de Europa. Custodiada por sistemas de seguridad biométrica, vigilancia de inteligencia artificial, y corredores diseñados para confundir a cualquier visitante no autorizado. Y allí, entre estanterías con libros encuadernados a mano y códices antiguos, Isadora se sumergía en el silencio con la devoción de una alquimista.
No hablaba. No respira