CAPÍTULO SESENTA Y NUEVE: YA ES LA HORA.
Avy Taylor
La Mansión Collins resplandece, pero para mí, las luces son demasiado brillantes y el olor a comida que emana del comedor es una tortura silenciosa. Mientras Alice disfruta de su apetito multiplicado por tres, yo lucho por mantener la compostura. Estamos en la cena de Año Nuevo, en casa de los padres de Alice, y el reloj avanza implacable hacia la medianoche en una armonía que se siente casi extraña; aquí siempre suele haber tensión.
Observo a