CAPÍTULO CINCUENTA Y DOS: NO SABÍA QUE ERA CELOSA.
Avy.
Estamos unidos en la cama, abrazados, con nuestras manos acariciando la espalda del otro y las piernas entrelazadas. El calor de su cuerpo todavía me envuelve.
—¿Sigues enojada y celosa? —pregunta Ethan con su voz calma y serena. Suspira, pero su mano no deja de recorrer mi piel desnuda.
—Lo estaba —confieso ruborizada. Sentir cómo me toma con adoración en cada caricia, la manera como recorre mi cuerpo con besos lentos, suaves y sus lamida