Encuentro ciego.
CAPÍTULO CUARENTA Y UNO: ENCUENTRO CIEGO.
Avy.
No sé qué hacer. Los señores Collins me prohibieron mencionar a su hija que ellos pasan la tarde con los niños en el salón, o incluso en el jardín. Mi lealtad está con Alice, no con ellos, pero no quería una confrontación familiar. «Espero salir librada de todos estos asuntos», pienso con pesadez.
Mi deber es cuidar de ellos y aquí están bien atendidos, aunque llegué a creer que los mellizos serían rechazados por sus abuelos. Por otra parte, ya no