CAPÍTULO CUARENTA: DE VUELTA EN EL LUGAR QUE CREI NUNCA VOLVER.
Avy.
El jet trasciende por la pista privada del aeropuerto, despegando las ruedas de la superficie oscura. Aquí estoy, sentada sobre el asiento con las manos apoyadas en los antebrazos y los ojos cerrados, apretados por el miedo que representa estar aquí, sintiendo la turbulencia del despegue.
—Ya relájate —pronuncia James, risueño.
El aire que tenía retenido lo dejo salir con fuerza, sintiendo el alivio de saber que no caímos al