CAPÍTULO SETENTA Y CINCO: CONTRACCIONES.
Ethan.
Todas las madrugadas y a la misma hora, Avy despierta con un antojo nuevo, y ahora estoy en la penumbra de nuestra habitación a la espera de que despierte.
Por inercia, mi cerebro ya no espera a que ella me dé un codazo a un costado de mi costilla para hacerme salir disparado de la cama, con un ojo medio abierto y otro cerrado, para traer sus raros antojos. Por suerte, todo lo he encontrado aquí, sin tener que salir a la calle.
Solo un loco dement