Mundo ficciónIniciar sesiónContemplé mi desfigurado rostro en el espejo. Frente a mí se observaba una monstruosidad deforme y repulsiva, de largos y podridos dientes amarillentos, salientes y babosos. Una boca grotescamente hinchada y unos ojos carentes de humanidad. La antítesis misma de la belleza.
La imagen que mostraba el espejo era tan horrible y repugnante que me provocó náuseas y pavor. Amargas lágrimas brotaron de mis ojos de animal, y fluyeron ca&oac







