CAPÍTULO 95 — No soy como ella.
Irina.
Una vez escuché a Sonya decir algo como:
“Si no te mueve el mundo, ahí no es”
Los nervios me consumían como un fuego ardiente que se propagaba por todo mi cuerpo. Cada latido de mi corazón era más fuerte que el anterior, como si quisiera liberarse de mi pecho y correr directo hacia él.
No entendía cómo algo tan simple como una sonrisa suya podía hacer que mi mundo entero girara en torno a él.
Me sentía como aquella niña que él mencionó, todo volvió como si nada hubiese pasado, pero la pa