CAPÍTULO 65 — No fue un accidente.
Anastasia.
El aire se llenó de una tensión palpable mientras Alexey golpeaba la pared con furia, dejando rastros de sangre en sus nudillos. Mi corazón se aceleró, asustada por la intensidad de su reacción e intenté levantarme del sofá para detenerlo, pero mis piernas temblaron y me vi obligada a aferrarme al respaldo, incapaz de moverme.
Aún me sentía muy mareada, y no tenía nada de equilibrio.
—¡Detente, Alexey! —grité con desesperación—. No te hagas daño. Por favor, para…
Mis palabras pare