CAPÍTULO 35 —Yo nunca traiciono.
Anastasia.
Retrocedí unos pasos ante la confesión del chico, y juro que estaba por entrar en una crisis.
Primero, había buscado a un hombre imposible de presentar a mis padres, y segundo, aunque la culpa no era del chico, tenía un hijo, y eso jamás lo aceptarían.
Sentí como si mi cuerpo se llenara de sudor frío, y tuve que sentarme en el sofá de atrás para intentar procesar, pero no, necesitaba aire.
—Señorita Ivanova… el jefe…
—Suéltame… —intenté zafarme de Luka cuando insistió.
—No puedo dej