Cuando escuchó la puerta abrir no dudó un segundo más se levantó con ese aire de grandeza que solo era de él. El momento que él había estado esperando había llegado junto con la presencia de aquella mujer.
—La verdad es que pensé que nunca ibas a llegar, Amelia, dime ¿te divertías mucho con Víctor? —preguntó Santiago al momento de saber que Amelia podía estar con ese hombre.
Ella solo tenía que aceptarlo de una vez por todas. Él estaba tan enamorado de ella como ella lo estaba de él. ¿Qué hac