Mundo ficciónIniciar sesiónLas ocho de la noche encontraron a tres personas inmersas en un mar de papeles, pantallas de computadora y café frío.
La oficina de Diego parecía una escena de crimen financiero. Ricky había hackeado los registros corporativos —«No pregunten cómo, solo disfruten los resultados»— y ahora cientos de transacciones se desplegaban en tres monitores diferentes







