Mundo ficciónIniciar sesiónSophie Chen bajó el arma humeante y sonrió porque finalmente había logrado lo imposible: traicionar a todos simultáneamente.
Diego yacía inmóvil sobre la cubierta del yate, el impacto de la bala había resonado como un trueno en su pecho, pero el chaleco antibalas Kevlar que llevaba bajo la camisa había cumplido su función. La bala había rebotado, dejándolo sin aire y aturdido, pero vivo. Sus pulmones luchaban







