Mundo ficciónIniciar sesiónLa bala de Volkov Jr. rozó la oreja izquierda de Hermann, arrancándole un grito que Valentina llevaría en pesadillas por el resto de su vida.
No fue el sonido del disparo lo que la congeló durante tres segundos eternos. Fue el silencio que siguió, ese vacío absoluto donde el cerebro humano procesa si alguien que amas acaba de morir frente a tus ojos. El niño estaba de pie, los ojos abiertos como platos, la boca formando una O perfecta de







