Kereem…
Kereem miró el móvil y lo apretó solo para estrellarlo contra la pared. Se sentía tan asfixiado, que, por más que lo intentaba controlar, no podía estar tranquilo.
Tenía tanta necesidad de hablar con ella, explicarle lo que estaba pasando, pero aun su cuerpo no se movía.
Quería solucionar el tema de Lidia. No podía imaginar cómo estaba Zahar, ella le había hablado de esa mujer infinidad de veces, y que la hubiesen asesinado, era un golpe demasiado bajo.
Era evidente que fue el último pa