Zahar
Me puse delante del espejo colocando toda la ropa que había comprado para mi nuevo comienzo. Desde zapatos, vestidos y ropa ligera, había gastado el último ahorro para poder tener una buena fachada, y sobre todo siguiendo las etiquetas, que los libros que había leído, aconsejaban para esto.
Mañana sería mi primer día de trabajo, y no podía negar que estaba ansiosa. No constaba de disparos o esquivar los mismos, tampoco de seducir a un hombre, sino de atender bien a un viejo con programas