La expresión de Nathaniel era paciente, y una sonrisa leve se formó en su rostro ante el evidente malentendido.
—Madre, ella es Rose, la hermana menor de Elara. No es mi hija, pero es parte de nuestra familia ahora.
Regina, aliviada, pero aún visiblemente conmocionada por la suposición inicial, se llevó una mano al pecho.
—Oh, ya veo. Es solo que… con todo lo que está sucediendo…
Nathaniel colocó a Rose con extremo cuidado sobre el sofá, mientras Elara observaba la escena, su paciencia puesta a