UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 3. Algunas desavenencias con Dios
UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 3. Algunas desavenencias con Dios
Irina seguía parada en la entrada de la iglesia, aturdida como si un rayo la hubiera golpeado. La gente en las bancas cuchicheaba y la música, que se suponía que debería haber sido una marcha nupcial, había cesado de golpe, dejando un silencio pesado y tenso.
Konstantine, sin embargo, parecía tan tranquilo como si estuviera dando un paseo por el parque mientras avanzaba hacia el altar y se paraba frente a todos.
—Muy bien, amigo